Dame la oportunidad de abrazarte y sonreiré
Solía yo andar por los bosques sin preocupación alguna más que por el silbido de las aves que me rodeaban y el mecer de las ramas por el viento. Ahora de ese sitio no queda nada, actualmente son todo bloques, aceras, paseos, tiendas... Inútiles inventos para distraernos de la inmensidad y grandeza de la naturaleza, inventos para manipularnos y controlarnos.
¿Nunca os habéis preguntando por qué tenéis que seguir necesariamente el camino que indican las aceras? No es más que un método más de control como tantos otros. Animo a que cuando caminéis por la ciudad os fijéis en a dónde conducen esas aceras y qué os muestran. Ya me contaréis.
A veces es necesario un escondite donde pararse a pensar, a respirar y a meditar. Por desgracia de aquellos lugares que yo amparaba ya no queda ninguno, la evolución humana ha hecho de ellos algo desastroso, pero eso ya lo sabemos, nosotros somos el único animal tan estúpido como para ser capaz de destruir su propio hogar.
Miro la pantalla y dejo que mis dedos se deslicen sobre el teclado, pero de ellos tan solo brotan palabras con sentimientos contradictorios. ¿Ha sido realmente necesario lo que hemos hecho durante los miles de años de nuestra existencia? Yo creo que no.
Sin embargo, la naturaleza sigue siendo sensata, y sabe regenerarse. Está en nuestras manos la oportunidad de hacer de estos descabellados y sombríos paisajes un lugar mejor, con escondites en los que poder descansar nuestra alma.
Más nos vale darnos prisa.
Solo Quedan 9

No hay comentarios:
Publicar un comentario